30 ene. 2013

Sonrío


Martes 29 de enero del 2013. Fecha para redondear en el calendario.

Empiezo el día habiendo dormido 2 horas, y mal. Voy a la facultad a hacer el examen de evaluación  y diagnóstico psicológico. Una asignatura que no es difícil (pero sí de estudiar mucho), que a mi me tenía bloqueada, me daba miedo. Por esta asignatura tuve que pasarme a grado, una larga historia... que no olvidaré, ni a la responsable. Cursé la asignatura el año pasado, suspendiendo febrero y septiembre. Este año otra vez. -A la quinta va la vencida- me decía...

Estando en la parada del autobús me llaman. Es S. para decirme que mi tutora C. está enferma y que no puede ir al centro, si puedo sustituirla yo. Se me abren los ojos; -sí claro, sin problema- y mientras haciéndome caquita. Pero muy emocionada,. llegó el momento de enfrentarme yo sola a las sesiones con mis cinco grupos de niños, más el adolescente en sesión individual. S. me dice que me va a ayudar a prepararlo y me desea suerte para el examen. Cuelgo y no hago más que pensar en lo que va a pasar por la tarde. -Céntrate, termina de repasar que todavía no te sabes bien los test multidimensionales de la personalidad- pero no podía, al final lo hice.

Llego a la universidad. Entro en el salón de actos y me encuentro con dos compañeras de clase de la especialidad que ni sabía que tenían esa asignatura con esa profesora. -¡Lady Amish está embarazada! ¡otra vez! Si vuelvo a suspender, con suerte en la revisión está hormonal y lo consigo- Debía estar de 8 meses. Comienza el examen. 30 preguntas 3 opciones. En la primera tanda 19, al final consigo llegar a contestar 21 preguntas. "No voy a pillar" decía, mis cojones.

6 ene. 2013

Ese momento...


Ese momento en el que te llegan cientos de emails avisando de comentarios en tu blog, y todos son spam. Ese momento en el que te das cuenta de que tienes que hacer algo; o darle vida o matarlo. Abandonarlo no, si dejo de escribir lo cerraría porque no me gusta que se quede a medias. Yo soy muy de zanjar las cosas, cuando están sin acabar me pongo nerviosa (y así de nerviosa me tiene la vida, que no soy capaz de terminar etapas, ni propósitos, ni unos apuntes de clase).

Todavía no he decidido lo que voy a hacer. Si no escribo no es por falta de ideas, o de ganas... que conste. Es por mi necesidad de hacerlo todo perfecto. Nada de lo que hago es perfecto, pero al menos con lo que hacía me sentía bien. Ahora no. Empiezo a escribir y pienso que es una mierda. Que me ocurra con trabajos de la universidad puede ser normal, porque tengo que esforzarme mucho, condensar miles de ideas, porque me los valoran y de ello depende mi aprobado, pero ¿una simple entrada en el blog? Hasta para eso estoy bloqueada ¡si sólo me leen tres personas!

Pues a esas tres personas quiero darles algo de una mínima calidad. No nos engañemos, todos los que escribimos un blog es porque queremos que nos lean. Queremos que los otros comenten, que opinen, que se sientan identificados, queremos nosotros ser escuchados, comprendidos...
Yo me siento bien escribiendo y me encanta, pero miento si digo que lo hago sólo para mi, si fuese así no tendría por qué publicarlo. Digo esto porque me diréis que eso no importa, que escriba lo que quiera y da igual lo que piensen los demás, y seguramente tenéis razón. Me cuesta asumirlo, pero si decido seguir va a tener que ser así. No escribiré como me gustaría, pero al menos escribiría lo que me gustaría. Al menos escribiría.