31 dic. 2011

Fin de año

Lo sé, aún no he terminado la crónica de Amsterdam... próximamente estará en sus pantallas (la escribiré en unos días y luego trampearé la fecha, como hago siempre).

Pero es que no podía dejar pasar la ocasión de escribir mi ya tradicional entrada de fin de año. No sé muy bien qué escribir, le he echado un ojo a las otras tres entradas que lleva el blog y me han entrado ganas de vomitar arcoíris. PUKE RAINBOWS. Y eso que cada año me ha ido "peor" pero aún así yo super optimista y con ganas de empezar el año. Hoy no, hoy me da una pereza increíble.

Y no ha sido un año malo, ni mucho menos... no me parece justo calificarlo así pero tampoco ha sido para tirar cobetes. Esta frase me servirá para el resto de mi vida, no existe la perfección y un año es muy largo como para que todo te salga bien. De lo que tengo ganas es de que pase rápido, soy muy impaciente y necesito resultados, necesito saber que avanzo a algún sitio.

Así que queridos amigos, sé que con vosotros se me hará mucho más llevadero. Gracias por seguir ahí y levantarme siempre cuando me caigo, que soy muy torpe... ya sabéis.
A ver qué nos depara este 2012. Feliz año a todos.



Os dejo una canción que siempre me anima cuando me da bajona porque no consigo algo:


Y como dicen:

They say the defenition of madness is doing the same thing 
and expecting a different result...


Sencillo, pero hasta que no te das cuenta no lo entiendes. Este ha sido el brico-consejo de hoy ¡hasta la próxima semana!

22 dic. 2011

Día 4. Qué cansada está...


*En capítulos anteriores....
Reencuentros
Paseo por Amsterdam
Barrio Rojo y Coffeshop
Cena en el italiano
Sonambulismo de Carlos

Como ya os contaba en la entrada anterior, Carlos madrugaba para ir a una clase que tenía... yo me quedé en la cama hasta que fueron las 10 y me levanté, desayuné, me duché recogí y repasando una y otra vez todo lo que llevaba y debía llevar (las llaves, muy importante) fui a la aventura sola por Amsterdam. No recuerdo a qué hora saldría Carlos y me encontraría con él pero era para la comida, así que tenía unas 3 horas para pasear tranquilamente y visitar zonas importantes de la ciudad. Estaba acojonada. Yo, sola, en una ciudad que no conocía, y una ciudad como Amsterdam en la que puedes morir atropellado por; tranvía, coches, motos y bicicletas... y con lo despistada que soy, ¡memía! Pero es evidente que sobreviví.

 Era la primera vez que hacía algo así, sobre todo el hecho de poder hacer lo que quisiese, en el tiempo que quisiese. Normalmente cuando vas de turismo te fijas unos objetivos que ver al día y tal... yo no, nada... tenía mi libertad y un mapa. Que esa es otra, mi sentido de la orientación es ojete puro, y tenía mucho miedo de perderme. Pero que si lo hacía, tendría tiempo para volver o ya me encontraría Carlos. No sé, estaba ilusionada con el plan.

Salí de casa, para coger el bus que me llevase a la estación central, y de ahí a visitar los monumentos que más grandes estaban en el mapa. No recuerdo el nombre de ninguno. Mi primer objetivo era llegar a una cúpula muy grande y llegué sin problemas, ese fue mi éxito y de ahí sólo podía ir hacia arriba porque resultaba que sabía interpretar un mapa. Estaba maravillada con los canales, puentes, y el paisaje otoñal de la ciudad. Hice millones de fotos, y a mi ritmo... lo que pasa es que quería salir en alguna ¡claaaaaaaro! y como la vena choni de autofotos no lo llevo muy bien, me encontré con un grupo de españoles así que no tuve problemas en pedírselo. La cosa era que como siempre que le pides una foto a alguien, te saca a ti, medio suelo y corta el monumento o no sale. No sé cómo coño lo hacen para sacar una foto tan descuadrada y tan mala. Lo bueno de que fuesen españoles es que antes de que me hiciesen la foto les explicaba cómo la quería, que saliese esto, yo a tal sitio... Eran majos, y allá donde fuese me los encontraba así que cuando me veían ya sin pedirles foto se acercaban a hacérmela. Pero llegó un momento en el que cada uno siguió su camino y ya tuve que empezar a pedirles fotos a turistas como yo. Le pedí a un matrimonio inglés que me hiciesen una foto en una calle llena de casitas con escaleras y tal... el señor tardó media hora para al final no hacer la foto, le expliqué que tenía que darle más fuerte al botón y me puse en posición. Empezó a probar encuadres, que si a lo alto, que si a lo ancho, la mujer discutiendo con él sobre cómo salía mejor... yo les miraba atónita. Al fina sí me hizo la foto pero no como yo quería, DABA IGUAL con mi super sonrisa les dije que me encantaba y les di las gracias. En cambio, a una china/japonesa/koreana sabía que no tendría que decirle nada y me hizo una foto estupenda en un canal.

Pasé por delante de la casa de Ana Frank sin saberlo ¿cómo no pude darme cuenta? Ya no sólo porque hay un pequeño cartel que te lo indica, sino por la cantidad de gente haciendo cola... el caso es que no me di cuenta y estuve media hora buscándola. Y me daba igual, ehh... porque la zona en la que está y las calles de alrededor son preciosas. No quiero olvidarme de cuando estuve en la plaza esta donde está el Madame Tussauds y había un hombre disfrazado MUY BIEN de Freddy Krueger haciéndose fotos con la gente y yo hice una foto al museo desde lo lejos sin darme cuenta de que le hacía una foto a él también. Yo estaba concentradísima y ni me había percatado de que estaba allí, pues al bajar la cámara y mirar al frente le vi mirándome. Casi me da un marichalazo. Me tuve que sentar. Qué hijo de puta.

Ya me llamó Carlos y quedamos para comer. Me pillaba de camino a visitar una mezquita y cuando llegó ya fuimos juntos. Era una mezquita convertida en una peluquería. Mega fan de los holandeses que convierten mezquitas en salones de belleza e iglesias en discotecas. Nos comimos un kebab al lado de unos mendigos en una plaza donde había una catedral muy bonica. Carlos se manchó los pantalones, me parece  un dato importante. Ya con un conocedor de la ciudad como Carlos no tenía nada que temer y me enseñó unos edificios okupas pintados muy originales. Fuimos a una universidad y me gustó esa mezcla "antiguo- moderno" de los edificios para hombres y mujeres. Nos tomamos unas cervezas en la cafetería, música de fondo y conversación profunda. Gente, no tiene absolutamente nada que ver con nuestras cafeterías, y con la de la facultad de psicología de Somosaguas menos. Y con esa calidad de cafeterías no había nadie, los estudiantes estaban en clase teniendo un billar... UN BILLAR. Pero no podemos compararnos con los holandeses, claro que no.

Después fuimos a dar una vuelta y volvimos al Barrio Rojo donde encontramos la calle más estrecha del mundo. Y vimos una estatua dedicada a la prostitución en frente de una iglesia. Y una teta de cobre en el suelo. Como son, maemía... Esto creo que ya lo he dicho, pero los canales de noche son preciosas con las luces reflejándose en el agua. Qué maravilla, y además nos hizo buen tiempo. Volvimos andando hasta la residencia comprando antes unas cosas en el Albert Heijn (cada vez que quiero escribir este nombre tengo que mirarlo en el pompero que compré el primer día). Al llegar a casa, Carlos se dispuso a hacer la cena. Hizo pollo con una salsa de coca-cola que está bue-ní-si-ma. Qué cenaca, mientras estábamos viendo las noticias de TVE por el portátil. Bueno, los que conocéis a Carlos os podéis imaginar las risas que me eché, y los que no lo conocéis nunca lo podréis saber porque es único. Es rápido, es ágil, directo, tiene respuestas para todo, comentarios para todo e incluso viendo un telediario te puedes MEAR de la risa. Él es la única persona que ha conseguido que me mee de la risa en DOS ocasiones (pero mear de verdad, muy embarazoso todo). Como no, contado pierde... pero era el día de Todos los Santos y estaban haciendo un reportaje de la gente que iba al cementerio a dejar flores o limpiar tumbas, entonces aparece una señora mayor muy afligida diciendo que "son muchos ya a los que ha enterrado" y Carlos que estaba haciendo otra cosa me dijo: Mírala, qué cansada está de limpiar lápidas. Pues yo jajaaaaa y venga jajaaaaa... y cosas así.

Y nada, a recoger todo y a dormir, que al día siguiente sería mi última día en Amsterdam y queríamos un parque por la mañana y dar una vuelta de despedida.



En el próximo capítulo
Paseo por el parque
Despedida
Llegada al aeropuero
Esperar asiento
Llegada



















11 dic. 2011

Día 3. Entre fogones

*Previously on Lost trip to Holland
Despertares
En busca de cambio
Moni haciendo amigas viejunas
Llegada a Amsterdam


Los primeros en llegar fuimos nosotros, después divisé a lo lejos a Héctor y Borja y por último y dándome un sustaco por detrás mi querido Carlos. Había estado de fiestaca la noche anterior, y traía ojos de mapache... por el cansancio y sobre todo por intentarse quitar el maquillaje porque se disfrazó de uno de los Kiss, el gato. Lo petó mucho, y sus amigas también. Me encantó tanto verle, no lo imagináis.

Yo estaba encantada de tenerles a todos juntos, y me hacía ilusión que se conociesen entre ellos. De hecho, creo que congenié tan bien con Héctor desde el principio porque me recordó a Carlos, el tipo de humor... no sé explicarlo. En fin, que estaba que me cabía una sandía por el ojete de la emoción.

Lo primero que teníamos que hacer era dejar mi maleta en la residencia de Carlos, ya que me iba a quedar ahí los dos próximos días. Fuimos andando, y de paso entrando ya en el primer contacto con la ciudad de Amsterdam. Recuerdo aquel paseo hablando sin parar con Carlos, hacía mucho que no le veía y le echaba muchísimo de menos. Mónica y Borja andaban a 500 metros por detrás por lo menos, y parábamos constantemente para esperarles (cosa que recuerdo que NO hacían conmigo en Tilburg. Sí, siempre os lo recordaré, cabrones).

Llegamos por fin a la residencia, vimos su habitación (muy cuca) y nos enseñó una terracita que tenían. Descansamos un rato, para volver a tope a visitar toda la ciudad. Para volver al centro cogimos un autobús. Sí, somos taaaaaaaan listos que en vez de coger el bus cuando teníamos la maleta, lo hacemos a la vuelta. No pasa nada, la ilusión te da fuerzas para llevarla. Subimos y atención amigos, estando dentro del bus y SENTADA me caí. Una curva muy cerrada y unos asientos en una orientación que no ayudaban nada. Por si no se notaba por nuestro idioma o el tono de voz, eso ya les hizo ver a todos que eramos españoles.

Empezamos a pasear y vimos una acampada en una plazita, con un pancartas guays y una furgoneta muy chula estilo Coldplay. Muchos edificios preciosos y después de tanto tiempo no puedo recordar ninguno de los nombres, ni calles, ni plazas.... no sé nada así que lo cuento un poco por encima y como pueda. El caso es que llegamos a una calle llena de restaurantes y ya había hambre, estos se fueron al wok to walk y yo como soy tan especialita me fui a un burguer a comprar un menú de toda la vida. Recuerdo que se me colaban constantemente, y con lo que soy yo con eso... pero no iba a ponerme chunga, y menos allí, sola y en inglés. Total, que conseguimos todos nuestra comida y fuimos a una plaza a comer en un banco. Todos estábamos satisfechos con nuestra comida, excepto el pobre Héctor que lo suyo sabía a "vómito de chino" según sus propias palabras. Terminamos y entramos al Albert Hein a comprar galletas holandesas que son el placer máximo.

Después fuimos al Bloemenmarkt, el mercado de las flores y estuvimos curioseando y haciendo muchas fotos. Además, había allí una tienda de hamacas que me resultó muy curiosa. Después fuimos a una plaza donde habían dos señores jugando a un ajedrez gigante en el suelo. Nos quedamos a mirarles un rato y seguimos nuestro camino. A todo esto, se había unido con nosotros Alicia, quien hacía de anfitriona de Héctor y Borja. Cruzamos un puente y tras mucho mucho andar, llegamos a las famosas letras de I am Amsterdam delante de Rijksmuseum si no me equivoco. Nos hicimos las fotos chorras como debía de ser y quiero recordar un momento muy especial, en el que nos hicimos una foto Carlos, yo y Mario aunque parecía más una mujer palestina. Contado pierde, y obviamente no os lo podéis imaginar pero con la capucha que tenía y la forma en la que la tenía puesta, daba muchísima risa. Hay que decir que hacía frío, estaba nublado y chispeaba todo el rato. Para Moni, era el tiempo perfecto.

Después cogimos un tranvía gratis para volver al centro y de ahí ir al famoso barrio rojo. Impresionaba ver a todas esas mujeres en sus cabinas, aunque yo no miraba demasiado. Los canales de noche son preciosos por cierto, con la luz de las farolas y casas reflejadas en el agua. Estuvimos de paseo y buscando la calle más estrecha del mundo, pero no llegamos a encontrarla. En una de nuestras interminables y absurdas charlas, hablando de vestir y demás dijo Carlos: "cuando las latinas salen... que van como apretadas" Bueno, pues de ahí empezó a derivar la cosa, que parecía el título de un documental y le ponían voces y música reggetonera que hacía Borja con la boca, no sé... me reí mucho con eso. Habíamos andado bastante así que decidimos ir a un coffeshop a tomarnos algo. Nos encontrábamos españoles por todas partes, incluso los camareros. Conseguimos que una "fotógrafa" española nos hiciese una foto a todos. Lo pongo entre comillas porque  cuando cogió la cámara de Mario hacía movimientos raros, que resultaba que eran para ver la mejor luz y no se qué mierda, pero vamos... que la foto tampoco salió tan bien.

Después de un rato, nos despedimos de Alicia y Héctor y Borja fueron a por sus maletas porque esa noche se iban a Tilburg con Mario y Moni. Los que nos quedamos, tuvimos conversaciones muy interesantes, y como rallados de la vida que somos nos pusimos a hablar de psicología y Mario, Moni y yo entramos en un debate muy productivo. Carlos escuchaba atentamente, luego a la vuelta ya le estuve explicando un poco cómo iba la cosa y las diferentes corrientes que hay. Habíamos quedado con Héctor y Borja en la estación central para cenar en un restauran italiano que había al lado de la biblioteca. Para hacer tiempo, entramos a verla. Era impresionante, a la entrada había un hombre tocando el piano. La zona infantil era preciosa, con ordenadores ultramodernos y ascensor. Subimos a la última planta y aunque la terraza estaba cerrada, podíamos ver las vistas. Era una pasada.

Por errores de comunicación, al final estuvimos esperando allí a Héctor y Borja y entramos en el restaurante. Era muy cool, me gustó. Tu elijes cómo quieres tu pizza, había pastas... ya sabéis, esas cosas. Lo mejor de todo, es que cuando ibas a pedir, te daban un mando y volvías a tu mesa, y cuando vibraba es que estaba tu comida lista y podías ir a recogerla. Como son, maemía. Quiero comentar, que estábamos todos muy cansados de haber estado todo el día andando y andando por la ciudad (me he saltado mogollón de cosas, como por ejemplo que entramos en una tienda de souvenirs que tenían césped en el techo y vacas al revés y donde Moni se paseó 3 horas, jajaja) el caso es que estábamos como tontitos pero en especial Mario. No os imagináis lo que me pude reír con y de él. Y Carlos estaba on fire no me podía reír más con sus comentarios, con cualquiera.... tenía respuesta para todo. Mario no sabía qué cenar y optó por la pasta, donde el cocinero por cierto, era especialmente guapo. No recuerdo las coñas, pero no dejamos de hablar de él. El título de la entrada viene por un comentario de Mario que decía que tenía muchísimo calor, al estar entre fogones (que era una sartén na más). A mi me dio un ataque de risa por lo que dijo y cómo lo dijo. Fue una cena, de verdad de esas que no olvidas... que puede que no recuerdes exactamente todo, pero cuando te viene a la mente son todo risas y pasarlo bien y estar a gusto. Fue perfecto.

A la salida había un cuenco lleno de ositos de gominola y se los llevaron todos, fue aquello una masacre. Claro, si nos dicen que nos podemos llevar los que queramos... ¿qué íbamos a hacer? Di siempre sí a lo gratis, es free. Llegamos a la estación y tocaba la parte más dura, la despedida. Iba a echar mucho de menos a Mariete :( Y muy a mi pesar, porque no quería que ese día terminase nunca... se fueron y Carlos y yo volvimos a su residencia. Yo estaba muerta de cansancio, se me hizo eterna la vuelta y no podía con mi cadera (que la tengo un poco descompensada) pero llegamos sanos y salvos.

Hablamos un rato, nos pusimos los pijamas y a dormir. Carlos me había avisado de que habla en sueños, pero lo de esa noche no fue normal. Yo dormía en un colchón en el suelo y me acojonaba cada vez que hablaba porque lo hacía muy alto, además se sentaba en la cama y se recolocaba la manta dormido. Entraba luz en la habitación así que le veía perfectamente. A pesar de eso, dormí bastante bien, él el pobre tenía que madrugar porque empezaba una asignatura y bien temprano.


En el próximo capítulo:
Paseo sola por el centro de Amsterdam
Comida con Carlos
Más turismo
La calle más estrecha del mundo
La cena
 Furgoneta a lo Coldplay


 Los del Wok to Walk


 Bloemenmarkt


 La tienda de hamacas


 Ajedrez (pedazo de pie de foto, ehhh)


 Los canales del Barrio Rojo


Parte infantil de la bilblioteca


18 nov. 2011

Día 3. Moni, date prisa

 *En capítulos anteriores...
Desayuno en la cama
Paseo por el bosque
La danza de la lluvia
Coffeshop
Vuelta con el psicópata español

Recordáis lo de cambiar la hora ¿no? Pues bien, no sabíamos si en los móviles se cambiaba sólo o teníamos que hacerlo nosotros... Se cambiaría a las 3 de la mañana pero a esa hora nosotros estaríamos dormidos así que no sabíamos que hacer. Creo que cada uno se puso 2 alarmas por si acaso. Era importante coger los trenes a sus horas o llegaríamos muy tarde.

El primer móvil que sonó fue el mío. Se supone que a las 8 de la mañana, PERO NO. Bueno, dejando a un lado que la única que se despertó fui yo y que me daba pena decirles nada... fueron ratos confusos. Cada uno tenía una hora diferente. CADA UNO. Moni se levantó a ver la hora de la cocina que nadie había cambiado y así conoceríamos la verdad. En realidad eran las 7 de la mañana. Ellos fueron muy comprensivos pero seguro que se cagaron en mi y en mi orientación temporal pudiendo haber dormido una hora más. 
Se fueron a duchar y yo me quedé tumbada (porque me había duchado la noche anterior para no tener que levantarme antes, JA). Estuvimos haciendo pompas por la ventana, desayunando... ya sabéis, esas cosas.

Yo tenía que preparar la maleta porque sería mi último día en Tilburg, y comenzaría mi aventura con Carlos en Amsterdam. Así que una vez listos, todos y mi maleta bajamos los 6 pisos. Pero que la maleta la bajé YO SOLA. Cuando ya íbamos por el segundo piso Mario se acordó de mi y tal... jajajaja.
Necesitabamos cambio para el billete de tren y fuimos al Albert Heijn pero OH WAIT! Era domingo y estaba cerrado. TODO estaba cerrado. Como tenía la maleta y pesaba bastante fui yendo a la estación mientras Moni y Mario fueron en busca de algún establecimiento o persona que nos pudiese ayudar. Les estuve esperando un buen rato, y yo en mi línea haciendo fotos y autofotos. Estaba parada en las escaleras sin la intención de subir y aún así una amable señora se ofreció a ayudarme. Qué bonicos son joder.

Esa misma señora, se haría amiga de Moni. Volvieron sin éxito así que tocaba pedirle a la gente que estaba allí el cambio. Como ella es tan sociable le dijimos que lo pidiese. Mario insistió: "Moni, date prisa" Quedaban pocos minutos para que llegase el tren. Él y yo contemplábamos como andaban tranquilamente y hablaban sin reparo alguno, pero no de dinero. Fueron también tranquilamente hacia otra pareja para ver si tenían suelto. Nosotros nos desesperamos y hablamos con una familia que nos dio mogollón de monedas. Luego le pedimos a otra señora y conseguimos los 20€ en, repito, MONEDAS. Cuando ya íbamos a comprar los billetes viene Moni a decirnos que había conseguido algo. Daba igual, ya lo habíamos hecho nosotros desesperados mientras ella hacía amigas de 60 años, jajajajaja.

Mientras esperábamos el tren, nos hicimos las últimas fotos en Tilburg. Hay varias muy buenas de "Mario, por cara de pena" y el no se enteró y sale super feliz mientras yo pongo pucheros. Luego nos hicimos una felices y salimos jodidamente bien. Tengo que decir que Moni es la única persona, que ha sabido hacerme una foto sonriendo enseñando los dientes y que haya quedado BIEN. También nos hicimos fotos de "Oh mira, hemos conseguido cambio y tenemos el billete". En el tren seguimos haciendo fotos. Intentar poner la maleta en algún sitio fue complicado pero lo conseguimos. 

Teníamos que hacer transbordo en mi querido s'Hertongenbosch y esperar unos 20 min a coger el siguiente tren. No sabíamos muy bien qué anden era y demás así que Moni se acercó al revisor y por ser amable le preguntó si era el revisor a lo que contesta:
-OF COURSE
Bueno señor, tranquilícese. El caso es que ni el propio hombre lo sabía y lo estuvo mirando en una maquinita que tenía. Total, que fuimos a comprar agua y para pasar el rato hicimos un vídeo mu rico. Yo intentando decir bien el puto nombre de la estación. Llegó el tren y montamos.
Tengo que decir, que creo que en Moni se sentó al lado de una señora y se hicieron amigas también. Mario y yo en cambio acojonados porque un señor muy mayor y muy feo se daba la vuelta constantemente para mirarnos mal. Y no hacíamos nada... ¡¡lo juramos!!

Y nada, llegamos por fin a Amsterdam. Salimos y estaba muy nublado pero nos daba igual... nuestra ilusión iluminaba la ciudad. Quisimos hacernos una foto los tres, y después de intentarlo y yo parecer una gigante cabezuda, le pedimos a una chica que nos la hiciese. Se convirtió en nuestra fotógrafa porque cada vez que se añadía gente al grupo (Borja y Héctor y después Carlos) nos hacía una foto. Tenemos una grupal preciosa allí. Y termino esta entrada para contar mejor en la que viene los reencuentros y aventuras por la ciudad de los tulipanes.


 Haciendo pompas desde la ventana


 Esperando en la estación


 Me tenía que hacer una foto con el cartel (se ve mi ceja)


Esperando para subir al tren



*En el próximo capítulo
Reencuentros
Ir a la residencia de Carlos con mi maleta
Pasear por Amsterdam
Barrio Rojo y Coffeshop
Cena en el italiano

14 nov. 2011

Día 2. La danza de la lluvia

*En capítulos anteriores...
Mónica invade el espacio de Martin
Compra en el Albert Heijn
Maquillaje y fiesta de Halloween
Vuelta a la residencia con la bici maldita
Incidente con dos jóvenes holandeses


Nos despertamos a la mañana siguiente, relativamente pronto. Bastante cansados, y yo soy muy muy perezosa y me cuesta horrores salir rápido de la cama (colchón más bien) pero Moni enseguida se levantó a traernos el desayuno, la bonica. Leche y galletas de vainilla, que triunfaron mucho en el viaje. Y cookies mu ricas también.
Nos vestimos y hacemos un poco el gañan por la resi, haciéndonos fotos, por supuesto. Y una de ellas fue la más desconcertante de mi vida. Nos sentamos los tres en un sofá y dijimos que íbamos a mirar al mismo objeto. Pero en la foto parecía que cada uno estaba mirando a otro lado diferente (y juramos que no, que miramos al ser sin forma definida que ya os enseñaré). Digna de enviar a Íker Jiménez. Ah, también nos hicimos fotos en el baño, sigo sin saber muy bien por qué... Creo que fue el argentino (que estaba to buenaco) el que entró en ese momento y debió pensar que somos unas paletas (tampoco iría desencaminado)

Salimos de la resi y ya empezamos a ver lo que es realmente el otoño. Qué preciosidad de paisajes, y es que en plena calle puedes observar lo bonita que es la naturaleza. Árboles repletos de hojas de todos los colores, rojo, naranja, amarillo.... de todas las tonalidades. Es algo que no había visto nunca. Aquí en Madrid, antes de que se coloreen las hojas ya están en el suelo, y no puedes ver los contrastes. 
Nos dirigimos a la universidad de Mario. Estaba cerrada, pero desde fuera ya puedes ver lo avanzados que están en todo. Y pensar en lo atrasados que estamos nosotros. Y la Complutense ni os cuento. Además nos estuvo contando Mario que sus pizarras se sacan del suelo, que son electrónicas, que lo que escribe el profesor en ellas luego se sube al campus virtual.... vamos, lo mismico que en nuestra Facultad (IRONÍA). Entramos en la biblioteca, y nos quedamos con los ojos como a un conejo cuando le dan las "largas". Qué silencio, qué iluminado, qué limpio, qué moderno, qué ordenadores (con dos pantallas para trabajar en equipo) con ascensor... Tocamos todo lo que pudimos, nos sentamos, cogimos libros... Dios mío, de veras que el alemán "suena como si estuvieras vomitando cemento". Incluso en las paredes había frases de gente importante.

Maravilladas con semejante edificio, nos fuimos al bosque que tienen al lado. Llorar, es que es querer llorar de lo bonito que era. Qué paz, qué senderos, colores, sensaciones... Pero lo mejor fue la conversación que tuvimos. Creo que fue perfecta esa escena. Es un auténtico placer hablar con ellos y contar con su apoyo.No sé, no es algo que pueda explicar... así que me quedo ese recuerdo para mi. Gracias chicos.
Hice unas fotos preciosas, y nos hicimos fotos nosotros también. Yo no sé si era la compañía, el sitio o qué... pero estaba jodidamente bella. Me encanto en las fotos, eso es así.

Después volvimos a la residencia para comer. Es que hasta hacía buen día... todo nos acompañaba. Hicimos (como no) espaguetis, con su salsa de tomate y trozos de salchicha. Había hambre, y después de comer... hablar, y hablar, y seguimos hablando ¡HASTA QUE SE HIZO DE NOCHE! Reconozco que me hubiese gustado ver el centro de Tilburg de día, pero no cambio ese rato por nada. Os juro que me quité una carga del pecho con esa conversación. Es que hasta respiraba mejor.No sabéis lo bien que me sentó el viaje y ver a Mario. Y que mi acompañante fuese Moni, lo superaba todo ya.

Estando en la habitación, tuvimos desvaríos varios. Mario por ejemplo, nos preguntó si iríamos a "su boda nudista". Así, sin más... cosas que se le ocurren a uno. Entonces empezamos a visualizar la típica playa paradisíaca, con un montón de invitados desnudos e indígenas haciendo LA DANZA DE LA LLUVIA. Aquí la cosa se nos fue de las manos y Mario creó realmente el baile de la lluvia. No os lo puedo describir. Pa verlo, desde luego. No me pude reír más... está fatal de lo suyo el hombre, pero nosotras no nos quedamos atrás y bailamos con él. Hay vídeo y todo (sé que contado pierde, pero fue el momentazo del día)

Al final conseguimos salir de la residencia y decidimos ir andando al centro. Mi cámara se quedó sin pilas así que Mario me dejó su camaraca réflex para que lo gozase y diese rienda suelta a mi talento. Tuvo su parte buena, que hice fotacas y disfruté muchísimo, pero por otro lado me marginaban. Es cierto que soy una pesada, lo sé... y soy peor que un chino y hago fotos a todo... por lo que me quedaba atrás y SOLA. Luego se lo comenté a ellos, pero a la vuelta hicieron lo mismo. DEJARME SOLA con mis fotos (pullitas que meto así de gratis, jajaja).

Fuimos a un coffeshop . El portero era cubano y nos saludó en español. Subimos a la planta de arriba y yo estaba que me cabía una sandía por el ojete de lo bonito que era y la luz que había. Fotacas aseguradas (y así fue). Moni y yo nos pedimos un batido de limón, que era como un yogur que sabía a mousse de limón. Más o menos así, el caso es que estaba MU RICO. El camarero era un poco rancio, eso sí. Pues nada, ya sabéis lo que se hace en un coffeshop, tal y  cual. Tuvimos conversaciones muy profundas, hablamos de Dios, de la creación del universo, del cambio climático... No recuerdo ahora exactamente la palabra que empleábamos siempre, pero recuerdo perfectamente el gesto de las manos indicando como que había una implosión. Bueno, no entenderéis una mierda pero Moni y Mario seguro que se ríen al recordarlo.

No recuerdo si cenamos, o lo que cenamos... pero el caso es que estuvimos dando vueltas y nos encontramos con un español. Un catalán que llevaba no se cuánto tiempo viviendo en Tilburg y que según él, no había visto a un español en tres años. Os podéis imaginar la emoción y el entusiasmo que nos mostró DURANTE TODO EL CAMINO. Empezó siendo la típica conversación de "cómo os llamáis, qué estudiáis, cuánto tiempo lleváis aquí..." y terminó siendo un "Españoles por el mundo" protagonizado por él. Resulta que la residencia estaba de camino a su casa, así que nos acompañó. Nos acompañaron él y su bicicleta. Su bicicleta ocupaba un espacio vital en la acera, así que yo me quedé atrás. Yo y mis fotos. Qué pesssssssado era. No paraba de hablar, y de hacer promoción de Tilburg "¿Habéis visto tal? ¿Habéis visto cual?" A Mario le vino bien, porque no conocía la mitad de lo que le contó... pero era un poco cansino. Encima, cuando decido hablar me interrumpe para contar no se qué mierda de no se qué edificio. No recuerdo cómo se llamaba, le bautizamos como el "frikiespañol". ¡Ah! Y algo que recuerdo de la conversación es que dijo que el neerlandés era un idioma muy dulce. ¿MUY DULCE? Por Dios, si incluso en una niña pequeña y adorable cuando lo habla parece invocar al demonio. El tío le dio su email a Mario para que contactase con él cuando quisiese hacer excursiones, incluso en su coche. Yo le dije a Mario que ni se le ocurriese subir con él.

Y nada, subimos los 6 pisos, yo me duché porque al día siguiente no me quería levantarme más pronto todavía porque ¡iríamos a Amsterdam! y estuvimos hablando hasta que nuestros ojos decidieron cerrarse. Los de Mario fueron los primeros. A todo esto, justo ese día cambiaban la hora, y nos costó saber de cuando a cuando. Lo jodido iba a ser despertarse a la hora adecuada al día siguiente porque habíamos quedado a las 11 creo en la estación Central. Ya os contaré que pasó


 Ser sin forma definida


 Calle de Tilburg 


 Universidad


Muchas bicis


 "Historia de la economía" (lo que tiene en la mano es el sello de la discoteca)


 Por favor, fijaros en las sillas


Otoño


 Pareja en el bosque


Coffeshop


*En el próximo capítulo...
Despertares
En busca de cambio
Moni haciendo amigas de 60 años
Trasbordo en 's- Hertongenbosch
Llegada a Amsterdam


12 nov. 2011

Día 1. Patatas con mayonesa

En capítulos anteriores*
Llegada a Amsterdam
Viaje en tren a Tilburg
Reencuentro con Mario y Mónica



Llegamos a la habitación de Mario y muy a pesar de Moni nos ponemos a deshacer las maletas. Que el bonico nos había dejado espacio en su armario y unas baldas de su estantería. Es que estaba allí, estaba en esa habitación que me había enseñado hace tiempo por skype. Muy espaciosa e iluminada. Hacemos un poco de vida allí pero al rato salimos a la cocina a relacionarnos. Me contaron la llegada de Moni y lo poco que respeta las costumbres holandesas. Le presentaron a Martin, uno que vive en la residencia. Allí son muy tímidos y no cogen confianza rápido, para presentarse se dan la mano y sólo cuando hay mucha confianza se dan 3 besos. Pues llega ella para romperle todos los esquemas al pobre hombre e invadir su espacio vital. Cuando se presentan coge ella y le da dos besos, el pobre muchacho ya que se los daban quería dar el tercero y Moni no lo sabía así que dijo:
-Ah, ¿que son tres? PUES VALE
Y le planta otros 3 besos. Martin, que no esperaba ni uno se llevó 5 besos. El pobre se puso colorado... pero bueno, ¡que espabile! Os podéis imaginar las coñitas sobre lo sucedido y ya dijimos que al final del viaje tenían que acabar liados. Aunque Moni ni siquiera se sabía su nombre, le llamaba Marco u otros nombres que empezaban por "Mar".

Teníamos hambre, yo sobre todo porque no había comido desde las 9 de la mañana. Creo que eran las 7 o así. Así que fuimos a comprar al Albert Heijn. Moni estaba desbordada de emoción al ver los cartelitos en neerlandés, yo también lo estaba. Dimos vueltas y vueltas en busca de (redoble de tambor) EURO SHOPPER. Marca blanca, baratísima que tenía de todo para todos. Por la módica cantidad de 5€ hicimos una buena compra. Con su pasta, sus pizzas, su leche, sus galletas, etc. Tuvimos un dilema porque no entendíamos la oferta de las cervezas así que preguntamos a una chica que no sabía tampoco y fue a preguntarle a otro. Escucharles hablar nos dejó fascinados. Al final entendimos la oferta que eran 12 botellines Heineken (mi favorita) por 5€... SÓLO CINCO EUROS. Volvimos a la resi para cenar las pizzas que habíamos comprado. Yo incluí en la lista un pompero de 40 cts.

No había horno, pero sí un microondas al que Mario siempre había infravalorado. Veíamos muchos dibujitos y botones, descongelar, que si pizza, que si tal... estuvimos probando hasta que dimos con la clave. El microondas incluso te calculaba los minutos que tenías que ponerlo. Estábamos impacientes (ya lo veréis). Cenamos, y mientras íbamos conociendo a más gente de la residencia. Estaba una polaca (creo) con su novio, conocimos también a un rumano con buen culaco, un español que me cayó muy bien y estuvimos con Paula además.
Después de cenar nos pusimos a beber cerveza, y empezaron las pompas a volar... y las fotos, nos hicimos muchas fotos.

Paula se iba pasando por el salón a enseñarnos cómo se estaba maquillando para Halloween y le ayudamos a romperse una camiseta para la ocasión. Arrancar mangas mola mogollón.... tenéis que probarlo. Nos decidimos nosotros a maquillarnos también. Cómo mola hacerlo sin intención de que quede bien. Aunque quedamos MUY bien, para Halloween digo. Una vez terminados, tenemos que ir al centro para ir al local y darlo todo. Había que ir en bicicleta y necesitabamos dos. El chico majo español (que no recuerdo su nombre) nos dejó la suya y otra que había comprado por 5€. Os la describo:
-No tenía frenos
-Una rueda estaba un poco deshinchada
-Las ruedas eran enanas
-Al pedalear hacía un ruido raro y costaba mucho
-La dirección estaba torcida.

Sí, amigos, lo tenía todo... y adivinad quién se la quedó. PUES YO, CLARO QUE SÍ. Como soy tan torpe, lo bueno es que si me caía y me cargaba la bici no pasaba nada. Nos costó horrores coger el ritmo, intercambiamos bicis pero no me aclaraba... incluso a Paula se le engancharon los cordones. Con la que llevaba Moni no me hacía porque se frenaba pedaleando hacia atrás... así que Mario me dejó la suya (esa que era altísima). Me costaba subir pero una vez que lo hice, ya todo fue maravilloso. Llegamos muertos, más de lo que aparentabamos (y Mario ni os cuento, teniendo que pedalear el doble). Las aparcamos en un parking de bicis gratuito y nos fuimos a la fiesta.

El local muy cuco y ambientado. El puertas... era... os juro que ahora mismo no recuerdo si era hombre y parecía mujer, o era mujer y parecía hombre. Creo que lo último. El caso es que era de un sexo y parecía del otro. Daba mucho miedo, y disfrazad@ más todavía. Lo primero que tomamos fueron unos tequilas. Empezamos bien. La música un poco mierder porque allí es todo como muy electrónica y yo esa música me la paso por la brenca. Pero bueno, te lo pasas bien igualmente... pusieron la de "every teardrop is a waterfall" y ahí nos animamos bastante. Moni socializaba y le arrimaban cebolleta, uno que iba de presidiario. Tomamos cerveza, muy barata que a mi me gustó pero a Moni no. Bailábamos, lo dábamos todo. Los tequilas seguían rulando, y las cervezas y todos MUY contentos. En un momento, salimos a la calle a tomar el aire y Moni y yo nos dedicábamos a dar vueltas para marearnos. Lo sé, pero así somos ¿qué pasa? Yo me partía al verla en el suelo sin poder moverse. Además había más españoles, sólo recuerdo a Miguel... ah! Y nos pusimos a hablar con una negra disfrazada de ángel que nos estuvo contando su puta vida. Que si nació en no sé donde, que si vivió en no sé donde, que si ha estado en no sé donde. Y que le gustaba más Madrid que Barcelona, pero no sabía decirnos el por qué "I don't Know" lo repitió como 48 veces. PUES VALE, NO LO SABES. Qué pessssada.

Algunos se fueron a un Kebab a comer algo (mientras hablábamos con esa) y luego nos reunimos todos. Estábamos agotados y aún así Moni y yo haciéndonos fotos, con todo el maquillaje corrido. Y la que nos esperaba, a la vuelva con las bicis. No os recomiendo montar en bicicleta borrachos. No. Y tampoco os recomiendo tomar antihistamínicos con alcohol... pero eso ya os lo contaremos Aída y yo en otra ocasión. El caso es que con la bici maldita ir borracha es peor todavía porque a parte de que iba haciendo "eses" con la dirección desviada ni os cuento. El caso es que en mi camino se me cruzan dos chavales. Yo tuve que SALTAR de la bici para frenar y no caer todos. Solté un:
-JODER, QUE NO TENGO FRENOS.
Y entonces ellos me empezaron a hablar en su idioma. Yo pensé "perfecto, no me entienden" y me dediqué a insultarles un rato.
-Venga, que sí... cabrones. Hijos de puta, que os den mucho por el culo. Que os follen mamones. Niñatos de mierda, dejadme en paz. Que no entiendo vuestro puto idioma, idiotas.... y un largo etc.
Hubo un momento en el que tenía que parar, y supe cuál fue. Cuando vi unas patatas con mayonesa volar al lado de mi cabeza. ¡¡¡Los muy cabrones me habían tirado patatas con mayonesa!!! Lo mejor de todo es que no me dieron. Osea, se gastan 6 pavos en esas patatas para tirarselas a una española borracha que casi les atropella. Seguimos nuestro camino y Mario dijo que nos estaban siguiendo. Os confieso que sentí miedo. Les dejamos pasar, me insultarían y siguieron su camino. Casi me choco con la bici de Moni.... aguanté medio camino con la bici maldita pero luego se la cambié a Mario. Vale, esa bici era mucho mejor pero muy alta (como llevo repitiendo en todo momento). ¿Cómo me iba a subir ahí? Me costaba mucho. MUCHO. Pero lo conseguía.... aunque en una de esas fue inevitable y ME CAÍ. Me caí estando de pie, que es lo más triste de todo. Yo iba la última, me paré no sé por qué... el caso es que quería volver a subir y cada vez que lo hacía giraba el manillar y la bici se iba a un lado. En una de esas que pongo los pies pero la bici había girado tanto que se caía a un lado y yo era incapaz de mantener el equilibro con el peso empujándome y caí inevitablemente. Creía que nadie me había visto, pero Mario oyó el golpetazo. Me preguntó si estaba bien, y lo estaba (tuve la suerte de caer un césped) luego conseguí domar al bestia y llegamos vivos a la residencia.

Aparcamos las bicis, que la maldita... es que hasta su candado era una mierda y estuvimos media hora intentando abrirla. Aunque lo peor era subir los 6 pisos. Fueron los más largos de todo el viaje, sin duda. Pero claro, no nos íbamos a dormir con las pintas que teníamos... así que nos fuimos a duchar. La odisea del baño prefiero ahorrároslo. Al final, caímos rendidos en la cama.



Moni impaciente por la pizza



Antítesis entre la edad adulta y la infancia



Parking de bicis



Tequilacas



Mi marca



*En el próximo capítulo
Desayuno en la cama
La foto más desconcertante del mundo
Paseo por el bosque
La danza de la lluvia
Coffeshop
Regreso con el Frikiespañol

10 nov. 2011

Día 1. s'Hertongenbosch

Procedo a contaros mis aventuras por tierras holandesas, como ya os adelanté en la entrada anterior. Os recuerdo que llegaba a Amsterdam y tendría que ir SOLA a Tilburg.

Me levanto temprano, me ducho y preparo los últimos detalles. Me llevan al aeropuerto. Os parecerá increíble pero nunca he viajado con Iberia. Conocía el autocheck-in por Carol. Lo experimenté en mis carnes. ES LO PUTO MEJOR. En unos segundos tenía mi billete imprimido y hasta la pegatina que le ponen a la maleta que hay que facturar. Entro y ni siquiera me pidieron pasaporte ni DNI. Cogieron mi maleta, le pusieron eso y pa dentro.

Luego llegaba el registro de seguridad. Había una cola inmensa y delante de mi dos señoras que se paraban para dramatizar su conversación. Mi paciencia disminuía por momentos. Llega una bifurcación y como siempre, voy a la cola que es más lenta. Al pasar por el detector me pitó. Me cachearon, mucho. Que te soben las tetas delante de medio aeropuerto no es muy cómodo.

Compruebo que tengo todo (una vez perdí el propio billete en ese registro, pero eso es otra historia) y voy a la puerta de embarque. Qué maravilla... claro, Iberia mola y sus puertas de embarque están cerca y no tienes que andar 20 min por la T4 como pasa con Royal Jordanian (que somos siempre los últimos monos y nos toca ir hasta el final del aeropuerto, que sabéis que pequeñico no es). Me toca esperar. Sabéis que tengo billete free... que eso es guay pero no tanto porque no tengo derecho de asiento. Vamos, que hasta el final no sé si tengo sitio en el avión o qué. Cuando viajo a Jordania esto no es problema porque como tengo enchufe me sientan donde quiero y tal... pero en Iberia no tengo ese poder. Vamos a subir al avión y cuando pasan mi billete da error. Me acojono, pero me pusieron el asiento a boli. EMPEZABA LA AVENTURA.

El viaje bien, me dormí la primera hora y la segunda se me hizo eterna. Estaba rodeada de gente rubia de ojos azules, y blancos. Muy blancos. Aterriza el avión y sigo a la masa. Estaba en Amsterdam, no me lo creía. Se supone que tenía que coger un tren a las 15:10, pues a esa hora bajé del avión. No pasa nada, salen muchos otros. Ando y ando por ese largo aeropuerto para ir a por mi maleta. Afortunadamente sale de las primeras. Mi próximo destino era la estación de tren que está dentro del aeropuerto. Llego y veo esa estación inmensa. Me quedo parada unos minutos mirando la gente y asimilando dónde estaba y lo que tenía que hacer. Me pongo en marcha y voy hacia las maquinitas para comprar mi billete. Era todo muy complejo y sofisticado. Le pedí a dos españoles que tenía delante que POR FAVOR me acompañasen hasta que comprase el billete. No me hicieron mucho caso, porque había que pagar o con tarjeta o en monedas. Así que fui a la taquilla porque no tenía 17€ así sueltos. Mi primera frase en inglés ¡qué emoción! Con mi billete en la mano me dispongo a buscar el anden. No veía nada... y entonces vi un cartelico y bajé unas escaleras.

Llegué a una plataforma, y empecé a andar por él buscando un cartel o algo donde viniese el recorrido del tren. Nunca ocurrió. Tocaba preguntar. Lo hice y una señora me explicó que no era un tren directo sino que tenía que hacer un transbordo de tren, pero que no estaba segura de dónde tenía que bajarme... que ella creía que era en Utrech. El caso es que yo tenía un papel con lo que tenía que hacer, que me lo explicó Mario y lo saqué de una página web, pero no recordaba que lo tenía. Me dijo la señora que era el próximo tren, así que me subí. Recordé que tenía el papelito y lo miré, no ponía nada de Utrech. Me pongo nerviosa y entonces se subió una señora y al verme con la maleta me preguntó de dónde era. Le dije que era de España, y que estaba muy nerviosa porque era la primera vez que iba y tenía que ir a Tilburg sola. Le enseñé el papel y me dijo que no estaba muy segura y que no sabía si era el tren adecuado. VENGA, HASSSSSTA LUEGO. Me quedé con las patas vueltas y sin saber qué hacer, la señora esta se tenía que bajar pero otra chica que estaba en frente vino a ayudarme. Madre mía, qué majos que son. La chica me lo explicó perfectamente y resulta que IBA EN EL TREN ADECUADO EN LA DIRECCIÓN ADECUADA. Contado pierde, pero fueron minutos de confusión máxima, sobre todo con lo que me dijo la mujer. Ya pude respirar tranquila y disfrutar del paisaje. Y entonces asimilé donde estaba. Vi de todo, prados verdes, vacas, caballos, ovejas, granjas, canales, barcos, puentes, molinos, árboles de todos los colores, globos y hasta un cementerio. Era precioso.

A todo esto, estuve llamando a Mario para preguntarle si iba bien o qué tenía que hacer, que no estaba muy segura. No recibí respuesta, y me llama justo cuando me estaba bajando en s'Hertongenbosch, para hacer el transbordo. No se lo pude coger y le llamé yo, el pobre estaba sofocadísimo porque Mónica (que había llegado antes) y él SE HABÍAN OLVIDADO COMPLETAMENTE DE MI. Y esto es así. Me pregunta que dónde estaba y le dije que estaba en un pueblo innombrable. Mario se asustó, mucho... y me dijo si era Hertongenbosch. Grité un SÍ emocionada, y entonces me dijo que me faltaba poco, que él ya estaba en la estación que había ido en bici corriendo. Pregunté a una chica qué tenía que hacer y me dijo que en 2 min llegaba el próximo tren en dirección a Tilbur Universidad. Así era, esa estación tenía una pantallica como en Renfe y tal. Tardé 20min.

Por fin llego y veo a Mario al otro lado del andén. No sabría describiros ese momento, y menos el del abrazaco que nos dimos. Había llegado sana y salva, y estaba con Mario. Me dejó su bici por si quería subir, pero era altísima y veía que me dejaba la dentadura en el suelo. Por el camino nos encontramos con Moni que venía sofocada pensando que llevaba esperando en la estación una hora. Se disculpo 8000 veces, cuando no había nada que perdonar (afortunadamente). Y llegamos a su residencia. Un sexto piso SIN ASCENSOR. Y mi maleta pesaba bastante. ¿Os acordáis de aquel capítulo de Friends en el que suben un sofá? Pues algo parecido pero menos complicado. Entre los tres cogimos la postura y fuimos subiendo poco a poco. Nos paramos a hablar con un italiano (que nos dio la vida) y llegamos por fin a su habitación.


La estación



Los holandeses y los nombres de sus estaciones



Vistas desde la ventana de Mario




*En el próximo capítulo
Mónica invade el espacio de Martin
Compra en el Albert Hein
Fotos y pompas
Maquillaje
La bici maldita
Fiesta de Halloween
Vuelta a la residencia

28 oct. 2011

¡Me voy!

En estos momentos estoy volando hacia Amsterdan. Espero que esto de programa la entrada haya ido bien...

Ya tengo la maleta echa... y a cada minuto me pongo más nerviosa. De Amsterdan tengo que ir directamente a Tilburg a ver a mi querido Mario. Estaremos dos días juntos Moni y yo con él y después iremos todos juntos a Amsterdan a pasar el día con Héctor, Borja y mi querido Carlos. Luego yo me iré con éste último y estaré otros dos días con él.

Ese es el plan. Pero ya contaré más detalladamente a la vuelta. Sed buenos.

27 oct. 2011

Paradise



Cómo me encantan los videoclips de Coldplay. Ayer estuvieron en Madrid presentando su nuevo disco Mylo Xyloto y tuvieron el detalle de retransmitirlo para todo el mundo por youtube. Las entradas se agotaron en apenas una hora. Aún así no hubiese podido pagarlo, pero bueno... al menos lo estuve viendo calentita desde mi casa en directo y para mi sorpresa con una gran calidad. Monté un concierto en mi propia habitación y obviamente no es lo mismo que vivirlo allí pero a mi se me ponía la piel de gallina igualmente. Chris Martin lo daba todo, qué majo... y qué bailecitos me echaba. Espero verlo en vivo algún día.

16 oct. 2011

15O

Porque juntos podemos hacer un cambio en el mundo.


Por una ¡democracia real YA!

13 oct. 2011

El milagro de los Andes

Así fue denominado el accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, hace exactamente 39 años. El 13 de octubre de 1972 este avión despega con 5 tripulantes y 40 pasajeros la mayoría de ellos jugadores de rugby, los "Old Chistrians", que iban rumbo a Santiago de Chile a jugar un partido. No llegaron porque se estrelló en la cordillera de los Andes de Mendoza, en Argentina. Los 16 supervivientes sufrieron un infierno helado durante 72 días, en el que tuvieron que practicar la antropofagia para sobrevivir.

Era un hecho que ya conocía de antes, pero en el que nunca me había parado a pensar. Recuerdo que mis padres vieron la película, y recuerdo pasar por el salón varias veces y ver las imágenes de la cordillera, del avión, de gente... pero no le prestaba atención. Fue quizás hace 10 años. Ahora rescato esta historia, porque en "psicología diferencial" una de las prácticas que tenemos que hacer es analizar la película "¡Viven!" que se basa en esta historia. Observar las características de los personajes, sus rasgos, sus estados, diferencias y situaciones clave. Vi la película, y me pasé llorando gran parte de ella. Es dura, pero seguro que ni la milésima parte de lo dura que fue la experiencia para los supervivientes. Más que por la película en sí, lloraba por saber que eso había ocurrido de verdad, que unas personas tuvieron que vivir eso. No sé explicarlo. El caso es que el tema me ha interesado y me puse a investigar más allá de lo que nos pedía la profesora.

Lo leí todo en la wikipedia sobre el accidente, también encontré la página oficial donde venían varias entrevistas, que me dejaron la piel de gallina. En especial con esta pregunta a Fernando Parrado:


¿Hoy en día que es lo que más recordás?
Me acuerdo de momentos, del frío espantoso... Me acuerdo de mis amigos que no tuvieron mi suerte y que eran mucho mejores que yo y se murieron y me acuerdo de un momento que fue el más horrible de todos, cuando con Roberto subimos al pico más alto de los Andes esperando ver verde y chimeneas con humo y nos encontramos con el mismo panorama desolador de siempre: montañas y montañas y montañas cada cual más alta y los dos estábamos allí parados mirando eso. Te puedo decir que me derrumbé.....ayyy (ese ayy fue desgarrador, lo dijo despacito, le salió del alma y me trasmitió terror).Pero no podíamos permitir que los sentimientos nos controlaran y le dije a Roberto que no me quería morir parado en la montaña, que me iba a morir caminando y que teníamos que seguir al oeste.

Desde la película, se le da un enfoque totalmente diferente de esa escena en la que suben al pico más alto. Y creo que es una de las más importantes, en la que Fernando se muestra positivo y con esperanzas (cuando fue todo lo contrario). Ahí me planteé que obviamente la película no había sido todo lo fiel que debería. Una compañera de clase, se estaba leyendo el libro y me contó que varía en bastantes cosas. Por ejemplo en la película, la única mujer que sobrevivió al accidente (aunque luego muriese debido a un alud), se negaba a comer a los fallecidos y en cambio sí que lo hizo, por sus hijos. Para sobrevivir y volver a verlos. Ese era el primer libro que se escribió para aclarar todo lo que sucedió en esas cordilleras. Luego se hizo la película, pero hay muchos otros libros sobre el tema. El último publicado en 2008 "La sociedad de la nieve" por Pablo Vierci, donde se recogen los testimonios de los 16 supervivientes.

Yo he visto en youtube también la última película/documental sobre este hecho, de 2008 dirigida por Gonzalo Arijón. Os lo recomiendo porque si no conocéis bien la historia y no habéis leído nada sobre ella, lo explican todo y además en primera persona. También he llorado en un par de ocasiones. Y también me doy cuenta de lo injusta que ha sido la película ¡Viven! Tengo poca idea sobre cine o guiones, y no sé si es difícil que en una película haya muchos protagonistas, porque se centran solamente en Fernando Parrado, Roberto Canessa (estos dos lo puedo entender, fueron ellos los que hicieron la expedición y los que salvaron al resto) Carlitos Páez y Marcelo Pérez (capitán del equipo y que en la película lo llaman Antonio). Pero fueron 16 los protagonistas, fueron 16 personas que aportaron todo a esa "Sociedad en la nieve"


Me sigue pareciendo increíble la historia ¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo fue posible? Yo me lo pregunto, pero ellos dejaron de hacerlo. Es lo que pasó, y no quieren ni tienen que buscarle explicación. Leí en algunas de las entrevistas más recientes que les hicieron, que no lo consideraban un milagro (siendo católicos). No fue mano de Dios, sino la del hombre. Me fascina esa lucha, ese amor a la vida que tuvieron.

"La alegría de estar vivo, puede por encima de cualquier otro sufrimiento"
José Luis Iniciarte

No se rindieron, no se dejaron morir. Lucharon con todo el valor, tuvieron un coraje impresionante y mucha determinación. Eran situaciones extremas, estaban aislados, estaban en otro mundo y tenían que ser otros:

"Y abrí los ojos. A 20 cm de mi mano, un cuerpo. Le toco la yugular y veo que está muerta, y para avanzar tuve que pisarle el pecho. Ahí ya me había transformado en un ser primitivo. Ya estábamos en otra cultura"
Gustabo Zerbino

¿Sería el hecho de que eran jóvenes (entre 19 y 25 años) y con buena forma física? Fue mucho más que eso, la mayoría eran amigos y cooperaron entre todos. Tuvieron entrega y perseverancia. Mucha fuerza. Tuvieron que organizarse y vivir otro tipo de rutina:

"Desarrollamos una sociedad donde; el dinero era papel, el agua había que crearla, donde el cuerpo de un muerto pues... es la comida que yo estoy necesitando"
Roberto Canessa


Y el momento de decidir cómo alimentarse. ¿Acaso podéis imaginaros llegar a esa situación? No es sólo el hecho de comer carne humana, sino comerte a tus compañeros. Era algo en lo que muchos pensaban, y no se atrevían a decir en público... pero tuvo que llegar ese momento. Y no tuvo que ser nada fácil, ya no sólo el hecho de ponerse de acuerdo, sino de actuar. Canessa y Zerbino fueron los primeros en tomar la iniciativa. La escena de la película es impactante, pero como lo cuenta Zerbino impacta verdaderamente más. Qué valentía, ganas de luchar y de agotar todos los recursos. Y el amor y deseo de todos por ayudar a los demás, hacían pactos por si uno se moría, que utilizasen su cuerpo para que se salvase el resto. Y otra decisión durísima, en la que Nando antes de ir a la expedición con Canessa, les dice al resto que tienen su permiso para comerse a su madre y a su hermana. Es algo que se escapa a mi, no puedo entender cómo pudieron hacerlo (que debían, estoy de acuerdo y lo apoyo). Realmente me alegro de que se hubiesen salvado, no podía ser de otra forma después de todo lo que habían luchado.

Y retomando el tema de que eran católicos, la fe les ayudó mucho. Yo soy atea, y es algo que me cuesta muchísimo entender pero fue muy importante para que mantuviesen sus esperanzas. Hay una parte de la película en la que dice Carlitos:
"¿Qué hemos hecho para que Dios nos pida que nos comamos los cuerpos de nuestros amigos muertos?"
Eso tendría que enfadarles mucho, a parte de por otras muchas cosas... es por eso por lo que no creo en Dios. Si es tan bueno y misericordioso no nos haría estas putadas. Aún así, ellos seguían teniendo fe en él y rezando. ¿Cómo fueron capaces de perdonarle? Le tenían muy presente y se aferraban a él. Antonio Vizintín contesta a esta pregunta:

El Dios que conocieron allá ¿era el mismo que vos creías o veías cuando ibas a misa?
No, muchas veces decíamos allá que notabas la presencia de Dios, es decir, tú acá te crees que sos muy capaz, que sos muy grande, muy fenómeno y allá cuando estás en la montaña te das cuenta de lo chiquito que sos, de lo grande que es la naturaleza y de lo inmenso que es Dios, entonces allí pones las cosas en su lugar.

Pero ellos fueron grandes, y fueron fenómenos, me hace pensar en la humildad que deberíamos tener, todo lo que me planteo ahora, ellos tuvieron que vivirlo y de qué manera. Cómo tuvo que cambiar sus vidas esta experiencia... Son todo un ejemplo, mi mas profunda admiración para todos ellos. Cada acción, cada decisión que tomaron les llevó al éxito. El hecho de que Fernando Parrado y Roberto Canessa anduviesen y escalasen todas aquellas montañas durante 10 días era una locura, y más todavía en sus condiciones. Pero lo hicieron. Ahora, si nos quedamos un día sin internet ya nos estamos quejando. Nos quejamos por tantas cosas y muchas de ellas insignificantes. No puedo imaginar lo que tuvieron que sufrir, y ni quiero imaginar qué hubiese hecho yo en su lugar. Esta historia me ha dejado "helada" y tengo muchos pensamientos que no sé ni plasmar.

Y ellos, ahora casados y con hijos... no dejan de contar y revivir aquella experiencia. Fue una historia conmovedora y todo el mundo se hizo eco de ella. Han creado una fundación: http://www.fundacionviven.org/main.asp donde hacen campañas para concienciar a la gente de la importancia de donar órganos y "tiene además como cometido la preservación y difusión de la memoria de acontecimientos y personas relacionadas al episodio de la cordillera, y actividades educativas basadas en los valores principales que dejó esa experiencia en los protagonistas en la montaña y fuera de ella."

Esta es una foto de la cruz conmemorativa en el lugar de los hechos, denominado "Valle de lágrimas". Desde luego, es una historia que no debe ser olvidada y en la que todos tenemos que reflexionar. Yo no paro de hacerlo últimamente.

10 oct. 2011

Entradas sobre mi padre II

En la cocina tenemos una pizarra donde apuntamos lo que se agota y tenemos que comprar. Mi padre pone:
-Aciete


Hablando de peluqueros, me cuenta que todos los que le tocaban eran marroquíes:
-Y fui al Corte Inglés y ERA UN MARROQUÍ. Joder, la madre que los pa...bueno, que yo no tengo nada en contra de ellos.
(No claro, no tiene nada en contra de los marroquíes... él directamente está en contra de todo el mundo menos de los japoneses y los alemanes)


Viendo el mundial de gimnasia rítmica (sí, ¿qué pasa?)
-Estas tienen cara de ser de un país de por ahí.


Hablando por teléfono con mi madre, que tenía una piedra grande en el riñón:
-Bueno, y ¿te han dado la piedra para que construyamos una casa?


Le cuento emocionada que podría ser becaria del curso de "Mediación familiar"
-Joder, qué mal suena eso ¿no? ¿No hay otros cursos mejores?
-Sí, pero hay que pagar
-Ah no, entonces nada... quédate con ese.


Tuvo que decirle mi edad a unos ex-compañeros suyos de trabajo:
-¿Cuántos años tienes?
- 22
-Ah, qué bien... he acertado


Al día siguiente:
-¿Cuando es tu cumpleaños?
- El 13 de abril
-¿Y el año?


Esta es muy antigua pero la acabo de recordar. Fuimos al cine a ver Valkiria (la de Tom Cruise):
-Qué pena, yo tenía la esperanza de que al final les saliera bien
-Pero... PERO PAPÁ, ¡si ya conoces la historia!
-Ah coño, es verdad.


En el aeropuerto, hablando sobre la gente que deja los carritos en medio del parking:
-Mira este señor, qué educado... que lo trae hasta a aquí
-Es un empleado
-Ah, ya decía yo... un español normal no haría eso.


Hablando del concurso de cortos de mi barrio:
Voy a hacer un corto. He escrito el guión y todo. Bueno, lo he copiado de internet...


A lo mejor a finales de mes me voy a Amsterdan:
-Pero tienes que tener cuidado, que ya sabes que ahí la droga... que tú entras a un bar y te pueden poner una bandeja llena para que elijas.

26 sept. 2011

Curso nuevo, secretarios gilipollas

He sobrevivido al primer día del nuevo curso. He tenido "clase" de 3 a 8... ha sido un poco cansado, pero han sido presentaciones y dos horas libres, así que no debería quejarme demasiado. Pero lo voy a hacer. Sobre todo por los de secretaría. Esos que sólo trabajan en septiembre.

Pues resulta que para agilizarles el trabajo, todos los años ponen a una chiquita que no puede ser PEOR porque no se entrena. Estoy segura. Nena, relájate porque lo único que haces es preguntar a la gente de la cola que a qué va. No aportas absolutamente nada, y desde luego a nosotros poco nos ayudas. Y menos con tu cara de perro, hija de puta. Que hace dos años tuve que hacer una modificación de grupo porque se confundieron ELLOS y menuda actitud.

Que yo entiendo que están agobiados, porque va muchísima gente... pero que se jodan. Es su trabajo. Lo que no pueden hacer es quitarse tarea de encima porque a ellos les salga de los huevos. ¿Que después de hacer una cola kilométrica me dices que no puedo hacer una modificación de mi matrícula? VENGA, HASTA LUEGO. Que según como se haya hecho por internet así se queda ¿eso desde cuando? Por favor, un poco de seriedad porque estoy en mi puto derecho de reclamar y modificar lo que me salga de mis santos ovarios. Y que no, que no hicieron modificación. Yo tenía que hacer una movida, y después de estar a lo mejor 3 horas para que me mirase y poder hablarle, me dijo que lo preguntaría. Y SE OLVIDÓ. Luego ya me dio una hoja de mierda para rellenar.


Os confieso que con toda la presión que tuve en unos escasos minutos, se me escaparon unas lagrimillas. No sé si de desesperación, rabia o qué cojones... pero lloré. YO. LLORANDO. No tengo más que decir. Al final me tuve que ir a orientación y COMO NO, allí encontré la paz y me dieron la solución. Tengo que hacerme un bono o algo... porque me dan la vida. Sin ese departamento yo no seguiría estudiando, lo he dicho muchas veces.


Una vez pasado todo ese calvario, pude comer tranquilamente con mis compis Héctor, Jairo y Moni (a la que quiero agradecer que me apoyase justo en ese momento lacrimógeno). Echaba de menos esas risas, espero que haya muchas más. Que seguro que sí. Y luego fui a mi nuevo aula a reencontrarme con mis amigas de clase. Me encantó volver a verlas y ver que los que eramos del curso pasado nos sentamos juntos en plan hermandad. Somos bastantes en clase, algo a lo que ya no estaba acostumbrada, pero es normal porque es el grupo con EL MEJOR HORARIO EVER.


De tres asignaturas que tuve, uno de los profesores lo conocen mis amigas y dicen que es la bondad. Lo parece, la verdad. Así que genial porque da psicología de la educación que es una asignatura que me interesa muchísimo. Psicología diferencial no me llama nada la atención, espero que se haga amena. La profesora parece normal. Pero con lo que estoy más ilusionada es con Psicopatología porque a parte de que es una asignatura VITAL el profesor parece ser lo puto mejor. Estoy deseando aprender (aunque no es por fliparme, pero ya sé bastante gracias al curso de psicoterapia que hice este curso).


Y ya está. Os iré informando...