5 oct. 2010

El águila y el escarabajo


Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara.

Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.

3 comentarios:

  1. Ostras...qué buena fábula!!!!! No la había oído en mi vida, la moraleja viene siendo "pequeñito pero matón" en otras palabras, no????
    MUACS!!!!

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  2. Pues si te soy sincera... yo tampoco la había leís/oído nunca XD

    ¡He hecho trampas!

    Es que desde que pintamos la casa, no encuentro el libro de fábulas :( así que he buscado por internet y elegí esa que me llamó bastante la atención...

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  3. Uy, si es de Internet, entonces entiendo ese leísmo de la primera frase entre otras cosas.

    Pues me ha gustado, solo que creo que el escarabajo eran un puto resentido que no entiende cómo funciona la cadena alimentaria. Que encima ni sería su amiga ni ná, lo que pasa es que tenía tiempo libre y se inventó una venganza ridícula.

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